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Recomendamos que se adopten medidas que prioricen la asistencia de urgencias de pacientes especialmente vulnerables por razón de su edad y comorbilidad

Resolución del Defensor del Pueblo Andaluz formulada en la queja 15/0066 dirigida a Consejería de Salud. Servicio Andaluz de Salud. Dirección General de Asistencia Sanitaria y Resultado en Salud

El Defensor del Pueblo Andaluz, formula Recomendación a la Dirección General de Asistencia Sanitaria y Resultados en Salud para que se adopten medidas dirigidas a la priorización de la asistencia de urgencias de pacientes especialmente vulnerables por razón de su edad y comorbilidad, de manera que se les ofrezca una atención singularizada, que en relación con la ubicación de los mismos y los tiempos de actuación, tenga en cuenta dichas circunstancias.

ANTECEDENTES

Con anterioridad a la queja de oficio 15/161, que se inició por la saturación de la atención hospitalaria de urgencias, y en el curso de cuya tramitación recientemente hemos dado traslado a esa Dirección General de las Recomendaciones emitidas en el estudio conjunto sobre “Las urgencias hospitalarias en el Sistema Nacional de Salud: derechos y garantías de los pacientes”; promovimos otros expedientes alertados por las noticias aparecidas en diversos medios de comunicación, que relacionaban el fallecimiento de algunos pacientes en las dependencias de dichos servicios, con el nivel de ocupación de los mismos.

En concreto en la queja 15/66 quisimos investigar el publicitado fallecimiento de un ciudadano en una sala de espera del hospital de Jerez, en la queja 15/102 se trataba de hacer lo propio con el acaecido en la sala de observación del hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva, y por último en la 15/150, nos centramos en el relativo a un paciente que, al decir de los medios, había esperado largo tiempo el ingreso en planta del hospital Virgen Macarena.

En todos los casos requerimos de los distintos centros datos explicativos del itinerario asistencial de los respectivos pacientes en el servicio de urgencias, con indicación de tiempos y asistencia proporcionada en cada una de las fases del proceso de atención, así como la decisión terapéutica adoptada en relación con la misma, y la indicación del motivo concreto de la muerte.

Igualmente les pedimos información relacionada con la frecuentación del servicio de urgencias y la dotación de personal sanitario en cada una de sus áreas en el período navideño, e información sobre los parámetros o ratios de actividad que determinan la disponibilidad de las áreas de hospitalización cerradas para favorecer el acceso a las mismas de los pacientes pendientes de ingreso.

Comenzando por este último aspecto, los informes recibidos coinciden en resaltar la contemplación de los datos sobre frecuentación de urgencias en el período navideño dentro de la media registrada durante el año, así como el porcentaje de ingresos. Solamente el hospital de Jerez alude a un registro de 278 pacientes el día 5 de enero, lo que por suponer un incremento de más del 10% llevó consigo la puesta en marcha del Plan de Alta frecuentación, aunque en el nivel I, que no contempla recursos extraordinarios. Por su parte el hospital Juan Ramón Jiménez menciona que la ampliación del número de camas de hospitalización disponible el día 12 de enero, con cargo al cupo reservado, se produjo de forma programada, por la finalización del período de reducción de la actividad quirúrgica asociado a la Navidad. Y el hospital Virgen Macarena exclusivamente destaca el día 12 de enero como punto álgido de este período, en el que se alcanzaron las 578 urgencias generales, y aunque se afirma que durante el período navideño no fue necesaria la adopción de medidas previstas en el plan de alta frecuentación, por el contrario se dice que ese día se activó el nivel III del mismo.

CONSIDERACIONES

La información sobre la frecuentación de urgencias ciertamente permite situar el desarrollo de la actividad asistencial en este servicio dentro de un contexto, sin que anime nuestra intención valorar la eventual incidencia que las circunstancias vinculadas a la saturación puedan tener en el fatal desenlace de los casos que consideramos, sí que pueden arrojar algunas pistas en cuanto a las condiciones en las que se desarrolla la asistencia.

Con carácter general sin embargo, los tres centros consultados reflejan que la frecuentación se mantuvo dentro de la media del año, con contadas excepciones. Por eso nos parece que existe una aparente contradicción entre dicha información y la contenida en el informe que esa Dirección General emitió en el expediente de queja 15/161. Y es que en este último viene a reconocerse que en los días inmediatamente anteriores al 12 de enero, y especialmente ese día, los centros del SSPA asistieron a una demanda de los servicios de urgencias a la que calificaban de histórica, pues siendo normal en dicha época un aumento en torno al 10%, la misma se había elevado hasta el 40% sobre la media habitual de pacientes atendidos en un día.

Es preciso señalar que la comparecencia en urgencias del paciente en la queja 15/66 se produjo el día 5 de enero; en la queja 15/102 lo hizo el día 10 de dicho mes, y en la queja 15/150 fue también el día 5, falleciendo el 7, reflejándose en el informe antes dicho un agravamiento de la situación al final de la semana que se inició el cinco de enero, y al principio de la que comienza el 12.

El referido informe asoció esta situación a la descompensación sufrida por pacientes crónicos como consecuencia de cuadros de infección respiratoria, y relató una serie de medidas para enfrentar esta situación, las cuales a pesar de sus innegables resultados, no consiguieron evitar, según reconoce esa misma Administración, el aumento del tiempo de permanencia de los pacientes en urgencias, el que acompaña a la realización de las pruebas radiológicas, y el que se hace preciso para cumplimentar el ingreso en planta de hospitalización.

En definitiva señalaba el informe que se estaban atendiendo adecuadamente a los pacientes que realmente lo necesitaban, y que los pacientes que fallecieron en urgencias durante este tiempo, lo hicieron después de haber sido atendidos y tratados adecuadamente en cada caso.

Lamentablemente, y sin dudar de la afirmación anterior, los informes recibidos no nos permiten deducir aspectos fundamentales de dicha atención, fundamentalmente de lugar y tiempo, con el fin de valorar circunstancias añadidas a la estricta prestación asistencial.

Así el sujeto de la queja 15/66 era un paciente que, al decir de los medios, había fallecido en la sala de espera del hospital de Jerez, por falta de espacio en las dedicadas a tratamiento y observación. El documento administrativo que nos ha sido remitido alude a su clasificación con nivel de prioridad 3, fundamentalmente por su consideración de paciente pluripatológico, más que por el proceso que motivaba la demanda de asistencia (malestar general).

Se nos dice que en la exploración en consulta no se detectó alteración de sus constantes vitales (frecuencia cardíaca, frecuencia respiratoria, presión arterial y saturación de oxígeno), no requiriendo ningún tipo de cuidados en ese momento, solicitándose analítica y radiografía cuyos resultados esperaba el paciente en la sala de espera de enfermos, momento en el que sufrió una parada cardiorrespiratoria de la que no pudo ser recuperado a pesar de las maniobras realizadas de soporte vital avanzado. Como causa del fallecimiento se cita una hiperpotasemia grave con probable fibrilación ventricular.

Nada se dice de los tiempos que acompañaron este proceso, la hora en la que se registró la llegada al hospital, el tiempo de la consulta, o la espera para las pruebas; y nada conocemos del estado anterior del paciente, que nos permita pronunciarnos sobre la adecuación de las circunstancias en las que se desarrolló la atención.

La paciente de la queja 15/102, también fue clasificada con nivel de prioridad 3, diagnosticada de fractura de rama iliopubiana derecha y persubtrocentera de cadera, se derivó a observación donde fue valorada por cirujano ortopédico, que prescribió la necesidad de intervención quirúrgica, permaneciendo estable y con tratamiento (incluyendo profilaxis antitrombótica) a la espera de ingreso, produciéndose el fallecimiento por un cuadro súbito de parada cardiorrespiratoria, secundaria probablemente a tromboembolismo pulmonar.

A este respecto se señala que la llegada de la paciente se produjo a las 22:20 horas, y la atención en consulta a las 22:36, no se dice sin embargo cuándo se produce el ingreso en el área de observación-sillones, aunque se conoce que permaneció en la misma hasta las 18:00 horas del día siguiente.

El hospital propugna la adecuación de esta ubicación atendiendo al criterio clínico, por su situación hemodinámicamente estable, y la innecesariedad de monitorización, pero a nuestro modo de ver no parece que el mantenimiento de la paciente en un sillón durante un período que puede alcanzar las diez horas, resulte lo más aconsejable en función de su edad (88 años) y la patología. Ciertamente no se agotó el período máximo previsto para el ingreso en este tipo de unidad (24 horas), pero lógicamente el mismo habrá de aplicarse en función de circunstancias como las reseñadas, desconociendo además cuál hubiera sido su duración total, puesto que estando en la misma le sobrevino el fallecimiento.

Por lo que respecta al paciente de la queja 15/150, su situación era mucho más previsible, pues todo apunta a que estaba en fase terminal. Diagnosticado de mieloma múltiple hacía dos años, acudió al servicio manifestando disnea a mínimos esfuerzos, fiebre, tos y escasa expectoración, por lo que se decretó ingreso en planta, donde tras ser valorado por diversas especialidades se descartaron maniobras invasivas, proponiéndose a la familia la sedación paliativa.

Ahora bien, según señala el informe, la comparecencia del paciente tuvo lugar a las 16:39 horas, y el ingreso en planta a la 1:01 h., donde permaneció hasta su fallecimiento dos días más tarde. Nada se dice sobre el momento en el que fue primeramente atendido, y las circunstancias en las que se desarrolló la espera, pero cabe destacar que desde su llegada transcurrieron ocho horas, y que según las noticias aparecidas en los medios, durante este tiempo permaneció en una silla de ruedas.

En no pocas ocasiones nos hemos manifestado desde esta Institución sobre la necesidad de que los pacientes en situación terminal no se vean obligados a pasar por el circuito normalizado de urgencias, cuando acuden por crisis de necesidad en sus procesos, o bien simplemente para fallecer en el entorno hospitalario. Entendemos que el estado de este paciente no permitía la espera para ingreso en planta, en las condiciones en las que se desarrolló.

En resumidas cuentas y a tenor de los datos suministrados no parece que en los casos analizados se produjeran dilaciones excesivas en la asistencia inicial de los pacientes, y que por lo tanto dicha circunstancia incidiera en el desenlace. Ciertamente los servicios de urgencia de los hospitales reciben demandas de atención de muy diversa gravedad, y el fallecimiento de pacientes en las dependencias de los mismos no puede considerarse un evento extraño.

Lo que ocurre es que la atención de urgencias de determinados pacientes, que por su avanzada edad (85, 88 y 72 en estos casos), y su comorbilidad (cáncer al parecer en al menos dos de los pacientes considerados), revisten un grado elevado de vulnerabilidad, exige a nuestro modo de ver medidas facilitadoras de la asistencia, significativamente la priorización, para evitar que sufran padecimientos adicionales en el proceso normalizado de atención urgente, que repercutan en la vulneración de su dignidad e intimidad

Luego en los supuestos analizados, dejando al margen la perspectiva estrictamente técnico-asistencial, desde la óptica de la humanización de la práctica asistencial que desde hace tiempo venimos reclamando, creemos que la experiencia en el área de urgencias de los pacientes que hemos considerado, no revela, en mayor o menor medida, una atención particularizada de sus circunstancias individuales, que es lo que es el marco de aquélla propugnamos en esta Institución.

Es por eso que teniendo en cuenta los hechos expuestos, los informes emitidos y las consideraciones realizadas, y de conformidad con lo previsto en el art. 29.1º de la Ley 9/83, de 1 de diciembre, reguladora del Defensor del Pueblo Andaluz, esta Institución procede a formular a la Dirección Gerencia de Asistencia Sanitaria y Resultados en Salud la siguiente

RESOLUCIÓN

RECORDATORIO DE DEBERES LEGALES, considerando incumplidos los siguientes preceptos:

- De la Ley 14/86, de 24 de abril, General de Sanidad:

* art. 10.1:

- De la Ley 2/98, de 15 de junio, de Salud de Andalucía:

* art. 6.1, b:

RECOMENDACIÓN Que se adopten medidas dirigidas a la priorización de la asistencia de urgencias de pacientes especialmente vulnerables por razón de su edad y comorbilidad, de manera que se les ofrezca una atención singularizada, que en relación con la ubicación de los mismos y los tiempos de actuación, tenga en cuenta dichas circunstancias.

Ver cierre de actuación de oficio

Jesús Maeztu Gregorio de Tejada Defensor del Pueblo Andaluz

Si quiere presentar una queja o una consulta pinche en el siguiente enlace

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